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martes, 9 de agosto de 2011

Sigue tus sueños.

Seguir los sueños no es hacerlos realidad, sino ser feliz. Por ejemplo, mi sueño es él, desde el primer día que le vi, y le sigo, pienso estar toda la vida que me queda a su lado aunque nunca le vaya a conseguir. Lo que ocurre es que él es especial, es ese chico que puede convertirse en todo lo que rodea tu vida, desde un despertar aturdido hasta un atardecer romántico, como esa sensación que sientes al subir a una montaña rusa, o al soltarte de una mano cuando vas a toda hostia en un columpio. Él es como esa necesidad de lavarte la cara al levantarte, de comer cuando tienes hambre, de respirar cada segundo, parpadear, el latido de un corazón. Así pues, si él es mi sueño...quiero soñar toda la vida.

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